Oración y confesión

por Miguel Angel Singh

 
 

“Oré al Señor mi Dios, y le hice confesión” Dn 9.4

Hay en el libro de Daniel, palabras proféticas referidas al tiempo inmediato al que estaban siendo dadas al profeta. Esas palabras ya se cumplieron. También hay otras que están por cumplirse, algunas en el fin de los tiempos, antes o poco antes de la Segunda Venida.

Y hay también actitudes, conductas de Daniel y  sus tres compañeros que son ejemplares para todos los hijos de Dios de todos los tiempos. Estas conductas, es decir maneras de comportarse ante ciertas circunstancias, no se limitan a una época o momento, tienen significado permanente y establecen principios que son vigentes en todos lo tiempos.

Esta oración donde Daniel confiesa los pecados del pueblo es una de esas actitudes que merecen ser tenidas en cuenta en la actualidad. Puede haber un hombre o un grupo de hermanos que sientan en su espíritu gran carga por determinada situación y asuman el pecado colectivo, de una nación o de la iglesia,  como si fuera propio. Pueden orar e interceder delante de Dios como si ellos mismos hubieran cometido esos pecados, se involucran totalmente y se hacen responsables de la situación.

Puede que no sean totalmente responsables de esa situación, aunque en algo habrán contribuido o participado,  son más bien víctimas y no aquellos que han producido tal estado de cosas.

Sin embargo, hay quienes tienen la suficiente sensibilidad como para percibir la gravedad de lo que está aconteciendo y temor de Dios como para hacerse cargo de buscar la solución intercediendo por todos los involucrados.

Idealmente cuando una nación está en crisi a causa del pecado lo razonable sería que todos los queque componen esa nación  se humillaran delante de Dios buscando en perdón, pero si eso no se da corresponde al pueblo de Dios hacerlo en nombre de todos. Esta actitud de amor que nos lleve a asumir el pecado de otros tiene su raíz en Cristo mismo. El justo murió por los pecadores llevando sobre El, el pecado de todos para que todos fueramos perdonados.

Nadie duda , ni aún los incrédulos, que nuestra amada Argentina está como está a causa del pecado. Es tan grande la corrupción generalizada que todos la reconocen, salvo los que están estrechamente ligados y son los verdaderos protagonistas de esa corrupción.

Nada ganamos por horrorizarnos frente a  las noticias, quejarnos y proclamar derrota diciendo que esto no va a cambiar. De esa manera nos hacemos cómplices pasivos que no aportan nada para la solución de esta gravísima situación en que nos encontramos.

Es superfluo enumerar nuestros males, el miedo que ocasionan la violencia desatada en las calles, los homicidios, robos y asaltos están al orden del día. La paz social está alterada y la falta de justicia sumido han la desesperanza a nustro país.

Es justo reconocer que la situación espiritual de la iglesia no es de las mejores. La predicación del Evangelio se ha contaminado, falsos maestros que no denuncian el pecado y dicen a la gente lo que ellos quieren oir también abundan. La iglesia está debilitada por la poca oración y santidad,  el materialismo, la liviandad y la comodidad han invadido el corazón de muchos creyentes que llevan una vida fácil con apariencia de cristianismo mientras se dejan llevar corriendo detrás del dinero, el placer, los programas de TV, el fútbol y otras vanidades.

Al mismo tiempo hay en las iglesias hambre de Dios, muchos desean más de lo que tienen y no se conforman con el actual estado de cosas. Sufren por el pecado propio, y  el del mundo y no se conforman  a la corriente de este mundo, luchan en el espíritu por ser transformados y sirven a Dios con todas sus fuerzas, no se dejan doblegar por el mal y vencen con el bien haciendo todo lo que pueden, orando, predicando, sirviendo.

Este es el ejemplo de Daniel, andando él en santidad y temor de Dios, no se consideró a si mismo como superior. Frente al pecado del pueblo de Dios, él podría haber dicho, con verdad, ¡Yo no soy así! ¡Son ellos los que están mal! ¡El mundo está perdido! ¡Nuestra nación no tiene solución! ¡Esto no se arregla más! Y otras muchas expresiones que lamentablemente abundan entre el pueblo de Dios.

Como Daniel, y como Cristo, nos corresponde asumir la situación como propia y hacernos cargo, aún de lo que no hacemos o no somos responsables.

No por ser muy conocido dejo de citar esta palabra:

  “…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”  2º Cr 7.14

No podemos esperar  a que todos se humillen, no podemos esperar que todos oren, no podemos esperar a que todos se conviertan de sus maños caminos, aunque así debería ser. Cada uno, como hizo Daniel, debe humillarse, orar y santificarse y al mismo tiempo animar y alentar a otros a hacer lo mismo.

La Argentina necesita la oración de la iglesia del Señor, no es tiempo de lamentarse, quejarse, o proclamar derrota. Esta es la hora en que la iglesia del Señor debe de levantarse en fe, santificarse y orar al Dios de los Cielos que El oirá y responderá sanando nuestra nación.

No olvidemos los motivos de oración: 

  1. Venga el Reino de Dios sobre la Argentina.
  2. Dios bendiga a las autoridades de nuestro país y tengamos paz y tranquilidad.
  3. Reprender y atar los espíritus de ira y violencia; sexo y pornografía, avaricia y especulación; rapiña.
  4. Reprender y atar los demonios que operan para instalar y desarrollar la producción de droga y el narcotráfico en la Argentina.

Agregamos estos tres que son de suma importancia y tiene carácter muy urgente:

JUSTICIA: En este tema hay dos puntos muy importantes. En los próximos días van a ser elegidos 315 jueces en distintos ámbitos del Poder Judicial, tenemos que orar para que sean nombrados jueces justos que juzguen con equidad y rectitud.

También se está debatiendo un nuevo Código Penal que entre otras modificaciones propone la disminución de las penas y la autorización para cultivar, elaborar y distribuir distintas clases de drogas, entre las que puede entrar la coca. Oremos para que no sea aprobado.

NARCOTRÁFICO: Desde que estamos orando en distintos operativos en todo el país se están descubriendo y destruyendo grandes cargamentos de cocaína. En estos días se descubrió un cargamento que era arrojado desde un avión, en este caso estaban involucrados dos gendarmes que fueron detenidos. Sigamos orando.

NIÑAS DE NIGERIA: En un horrendo operativo llevado a cabo por una secta de este país musulmán fueron raptadas 200 niñas que estaban en una escuela. Estas niñas están ahora en calidad de rehenes siendo utilizadas por esa secta para presionar a las autoridades para lograr sus reclamos. Es imperioso que oremos para que estas niñas sean protegidas por Dios para que no se abusen de ellas y que rápidamente sean liberadas y devueltas a sus hogares. 

No nos cansemos de orar siempre, perseveremos orando siempre por estos motivos hasta que el Señor responda, busquemos compañeros de oración. Dios nos bendecirá.