Hagamos un lugar para el Salvador

Fragmento del libro "Cómo tener un corazón de María en un mundo de Marta", por  Joana Weaver, Editorial Peniel.

 

Pocas cosas han alimentado mi hambre por Dios, como un curso de  discipulado que tomé en 1987. Otras personas quizás luchen con las tentaciones mundanas, mi lucha siempre ha sido en el área de las disciplinas espirituales. Mi vida devocional ha sido errática, para decirlo de una manera elegante, gracias a Dios porque desarrollé el hábito de tener un tiempo devocional en mi niñez, ya que cuando llegó el ajetreo de la adultez, me resultaba muy difícil tener un tiempo a solas con el Señor.

Algunos quizá se queden pasmados al leer esto. Su vida devocional es regular como un reloj. Les parece imposible vivir todo un día sin haber tenido un tiempo a solas con el Señor. Si ese es su caso, quiero que sepan cuan bendecidos son. Tuvieron que pasar casi 20 años para que yo llegara a esta disciplina, y aun entonces fue un regalo de gracia, no un logro mío.

La clase de discipulado fue maravillosa, mi espíritu comenzó a crecer y a desarrollarse a medida que el terreno de mi corazón era arado y alimentado por la palabra de Dios. Pero entonces mis tendencias de "MARTA" perfeccionista, irrumpieron y me hicieron encarar el tiempo devocional como otro deber más que debía realizar. Me gustaba lo que sentía cuando tildaba los capítulos de la Biblia que había leído, y lograba memorizar otro versículo. Si he de ser sincera, mi mayor motivación provenía de mi naturaleza competitiva. Quería ser la alumna modelo. El artículo de Robert Munger "Mi corazón , el hogar de Cristo" (está incluido en el libro*) cambió todo eso. Me di cuenta lo que significaba tener un corazón de María para Dios. De repente mis ojos se abrieron y puede ver lo que es realmente la devoción.

NO ES UN DEBER - ES UN DELEITE
NO ES UN EJERCICIO DE PIEDAD - ES UN PRIVILEGIO
NO ES TANTO UNA VISITA, COMO UN REGRESO AL HOGAR

El Señor Jesús nos dice "estaré aquí todas las mañanas, temprano. Reúnete conmigo aquí, y comenzaremos el día juntos."

 


* Nota de Lily Sánchez, de Gral. Pico, La Pampa, quien recomendó el artículo.