Obediencia o Rendición (II)

por Sara de Díaz
 

Viene de Obediencia o Rendición (I)

V. Ejemplos bíblicos de esta verdad
1. Historias bíblicas
  • Abraham poniendo a su único hijo en el altar. (Génesis 22).
  • La rendición de Jacob. (Génesis 32:22-32).
  • Consagración de los sacerdotes. (Éxodo 29; Levítico 8).
  • El niño que entregó su almuerzo. (Juan 6:1-4).
  • Llamamiento de Pablo, Timoteo, etc. (Hechos 22:6-15; 2º Timoteo  1:15; etc.).
  • Llamamiento de Jesús a sus discípulos “Sígueme”. (Mateo 9:9; Marcos 1:16-20; 2:14, etc.).
  • La viuda que dio todo lo que tenía. (Marcos 12:41-44).
2. Versículos bíblicos
  • Romanos 12:1,2
  • Romanos 6:13,16,19
  • Efesios 4:1; 5:2
  • Gálatas 2:20
  • Romanos 8:1-2
  • 1º Juan 5:3
VI. Peligros de vivir fuera de la voluntad de Dios
Cuando hablamos del arrepentimiento (o sea, conversión, para empezar una nueva vida) siempre pensamos que se trata de arrepentirnos sólo de nuestros pecados y hábitos y costumbres malas. Pero descuidamos una verdad que no ha sido suficiente enfatizada: Debemos arrepentirnos de la mala costumbre de querer manejar nuestra propia vida.

Como lo expresó Charles Simpson (predicador norteamericano contemporáneo): “Si creemos que el hombre fue creado, entonces sería un disparate descuidar el consejo del Creador”. Por eso, uno de los más grandes peligros es buscar consejo en otras fuentes. Ese es “consejo barato”. Pero seguirlo tiene un costo más alto de lo que podemos imaginar. Esto ha sido la causa de muchas vidas, matrimonios, iglesias, etc. arruinadas. Algunas de esas fuentes pueden ser:

  1. Un YO no rendido. (Gálatas 2:20; Efesios 4:17-24).
  2. Rebeldía, liviandad, necedad, etc.
  3. Religión o iglesias con un Cristo nominal. (Mateo 7:21). “La religión se presta como medio para alimentar el ego, para puntos con Dios” o para “debatir con los de otras creencias” (Charles Simpson).
  4. Superabundancia de actividad religiosa. (Lucas 10:39-42).
  5. El consejo de creyentes carnales. (Samo 1; Gálatas 5: 16-17).
  6. Filosofías paganas. (Deuteronomio 18:9-13)
    Aunque parezca extraño, hay encuestas que dicen que hay más cristianos que leen el horóscopo que los que leen la Biblia.
  7. “Profecías” de cristianos insujetos. (1º Corintios 14:29; Deuteronomio 18:20-22).

Si la Iglesia es la Esposa de Cristo (Apocalipsis 19:7;21:9; Efesios 4:25-27) y yo soy miembro de esa Iglesia, el seguir otra directiva en la vida, y no hacer caso de la dirección de Cristo, nuestro Esposo y Cabeza, es cometer “adulterio espiritual”. (Jeremías 3:13-14; Oseas 2:13-20).
 

VII. Cómo conocer la voluntad de Dios
Ahora, supongamos que hemos decidido rendir nuestra vida a Cristo, andar “en el Espíritu”, vivir haciendo Su voluntad y no la nuestra. Entonces, la pregunta que surge aquí es: ¿Cómo saber cuál es la voluntad de Dios? Y aquí tenemos tres guías importantes.
1. La Palabra de Dios, la Biblia. (Salmo119:105; 2ª Pedro1:19-21; Lucas 21:33)
  • La Biblia es la manera objetiva que tiene Dios para guiarnos.
  • La Palabra de Dios escrita es el supremo criterio para la dirección y guía divina. Sus declaraciones son nuestra regla de fe y sus principios son nuestra regla de conducta.
  • Cualquier directiva que contradice lo que la Biblia enseña, no es de Dios, y puede provenir de dos fuentes:
    * De nuestra propia imaginación.
    * De Satanás.
  • La Biblia es la palabra viviente. Su sola lectura puede cambiar vidas,
    vivificar corazones, sanar cuerpos, traer sanidad interior al alma y
    espíritu heridos. etc.
2. El Espíritu Santo (Juan16:13;Juan 14:26; Isaías 30:21)
El Espíritu Santo es la manera subjetiva que tiene Dios para guiarnos.
  • Es esa voz interna que nos empuja o nos frena.
  • El Espíritu Santo puede hablarnos de muchas maneras, por un pensamiento que, de pronto, se abre paso en nuestras mentes, por un pensamiento reiterado, por una impresión subjetiva, etc.
  • Una prueba infalible de que esa voz subjetiva es del Espíritu Santo, es que está absolutamente de acuerdo con la norma objetiva, que es la Biblia.
  • También, viene acompañado con un sentimiento de paz y sosiego y que reconoceremos mejor cuando más practiquemos estar quietos en la presencia del Señor sin apresuramientos y ansiedades. (Exodo 33:14).
3. Las circunstancias. (Apocalipsis 3:7; Isaías 22:22; 1ºCorintios 16:8-9).
  • Esta es la providencia que tiene Dios para guiarnos.
  • Las circunstancias deben estar alineadas con las dos señales anteriores: Biblia y Espíritu, y se manifiestan de estas dos maneras:
    • Puertas que se abren, circunstancias favorables, recursos que aparecen.
    • Puertas que se cierran, impedimentos insalvables (que pueden ser por un tiempo, o para siempre, según).
Aparte de estas “señales seguras”, debemos prestar atención a tres señales más.
  1. El acuerdo con su pastor, líder, los ministerios y hermanos maduros y el  sentir colectivo de la congregación (si esta es sana y conforme al Señor).
  2. El deseo o interés creciente en ciertas áreas. Por ejemplo: misiones, obras de misericordias, tareas específicas en la iglesia, interés en ciertos oficios o profesiones, etc. etc.
  3. Visiones, sueños, palabra profética. Esta no es la manera más común como Dios guía, pero puede suceder en ciertas circunstancias y debe ser tratado con sumo cuidado, y a la luz de las otras señales.

Hay dos cosas importantes a tener en cuenta cuando buscamos “en serio” la voluntad de Dios.

  1. Dios solo revela Su voluntad al que está dispuesto a hacerla.
    “El que quiere hacer la voluntad de Dios conocerá...” (Juan 7:17).
    “El que tiene oídos para oír, oiga”. (Mateo 11:15).
  2. Una vez que tenemos alineadas las “tres señales seguras” empecemos a movernos “en fe”. (Hechos 16:6-10).
    “La dirección viene cuando nos movemos por fe, y no mientras permanecemos sentados dudando”. (2º Corintios 5:7).

Dios siempre honra la fe y la fidelidad. Nada le gusta más que ayudar a alguien que “le cree” Hebreos 11:1-6.

Nota: Los conceptos del punto fueron tomados y reelaborados del libro “Las tres señales seguras” de Bob Mumford.
 

Cuando uno practica cotidiana y sistemáticamente la rendición y la obediencia, ésta se convierte en nuestro “estilo de vida”. Entonces, cuando nos acostumbramos a obedecer a Dios en las cosas pequeñas y rutinarias del diario andar, nos será fácil oir y reconocer la voz de Dios y Su voluntad en las decisiones grandes e importantes de la vida. (Lucas 16:10). Y de esta manera:

La rendición u obediencia, la traer el “equilibrio metabólico” a nuestra vida espiritual, mantendrá en funciones normales los signos vitales del creyente.

Para Meditar

Romanos 12:1-2;Salmo 32:8; Isaías 30:21; Génesis 22:1-18; Marcos 12:41-44; 2º Corintios 8:1-5

Para Reflexionar

1. ¿Hay algún área de tu vida que sientes y sabes que no has rendido al Señor? ¿Algo de tu personalidad? ¿Algo de tus bienes? ¿Un defecto? ¿Un vicio? Etc. etc.
2. ¿Quieres aquietarte ante el Señor y permitirle que El te señale esa parte tuya no rendida?
3 ¿Conoces a algún creyente bien rendido al Señor? ¿Conoces algún creyente no rendido o rendido “a medias”? ¿A cuál quieres parecerte?
4. ¿Has tomado conciencia del alto costo de no rendirse?
5. ¿Entiendes que el no entregarse totalmente al Señor significa robarle lo que el compró y cometer “adulterio espiritual”?
6. ¿Anhelas de veras “andar en el Espíritu” y hacer en todo su voluntad?

Para Orar

“Señor, ¡Gracias por entregarte totalmente para salvarme a mi! ¡Qué precio tan alto, Señor! ¡Gracias por el descanso y la felicidad que otorgas al que se rinde enteramente a Ti! Escudríñame hasta lo más profundo. Muéstrame que área de mi ser te estoy retaceando. Quiero entregarte todo lo que soy y tengo. Quiero andar en el Espíritu. Quiero hacer Tu voluntad. Ayúdame, Señor. En tu nombre, Amén”.

 

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