Diez mitos sobre el cristianismo
7. "La Biblia es irreal y no se puede confiar en ella"

por Michael Green y Gordon Carkner 1

 

 

Después de todo la Biblia no es un libro. Es una biblioteca. Contiene sesenta y seis libros, escritos por una enorme variedad de autores en un periodo de más de dos mil años en tres idiomas. Algunos de los escritores eran judíos, otros no lo eran. Algunos eran reyes, otros pastores. La variedad de estilos de la Biblia es calidoscópica: Historia y profecía, salmos y poesía, evangelios y epístolas, alegorías y parábolas –aun historias de amor.

La cosa más sorprendente cuando estudiamos la Biblia es que, a pesar de su diversidad todos los escritores dicen la misma historia.

  • Usted encuentra la misma visión de Dios desde el principio hasta el
    final. Él es Creador, Salvador y Juez. Él es amor santo.

  • Usted encuentra el mismo entendimiento de la naturaleza humana: una capacidad muy alta de bondad y la profundidad más grande en impiedad. Creados para gozar de Dios pero en contra de Él. Nuestro bien supremo es ser reconciliado con Dios y los unos con los otros.

  • Usted puede encontrar una visión común de Jesucristo. El es Dios y hombre. Un ser humano real como nosotros, sin embargo, Él nos mostró el Dios que no podríamos entender de otra manera. Su muerte en la cruz no es simplemente un ejemplo supremo de heroísmo. Por un lado muestra la profundidad de la debilidad humana, determinada a eliminar lo mejor cuando lo vemos, por otro lado la profundidad del amor de Dios, dispuesto a llegar a cualquier punto para rescatarnos del alejamiento que hemos escogido. Los escritores de la Biblia están claros también, en que en la cruz algo profundamente significativo sucedió: “El llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero”. También están claros en que la muerte no fue lo suficiente fuerte como para detener a Jesús. Él resucitó de la tumba en aquel primer día de resurrección. Él está vivo hoy, y podemos encontrarnos con Él. Él puede cambiar nuestras vidas.

  • Usted puede encontrar la misma esperanza. Al final de la historia el propósito de Dios será cumplido en la tierra como en el cielo.

No hay duda de que los escritores bíblicos están unidos por la armonía del punto de vista más sorprendente. Yo reto a cualquiera a encontrar un paralelo en la historia o literatura en el mundo. ¿Dónde más puede usted encontrar la unidad tal acerca de Dios entre una vasta disparidad de escritores a través de dos mil años?

Las religiones comparadas es un estudio muy interesante, en el que encontramos a la humanidad buscando a Dios, y los diferentes fines de la búsqueda. Pero la Biblia no muestra realmente a la humanidad buscando a Dios. Muestra algo mucho más sorprendente y radical: Dios en busca de la humanidad. Dios es el amante supremo a quien hemos rechazado, pero Él se interesa tanto en nosotros que viene a encontrarnos, aun siendo tan rebeldes como somos. No hay religión en el mundo que nos diga algo comparable. El tema de la salvación, es el mensaje de la Biblia en todo su vasto significado.

El Antiguo Testamento está en el centro de tres grandes religiones monoteístas del mundo: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. No se puede tirar a un lado como “desconfiable”. Es una de las obras seminales de la humanidad. Usted no puede, por supuesto, probar la verdad de lo que se dice acerca de Dios. Ese es un juicio de fe, pero usted puede mostrar que la transmisión de su texto es extraordinariamente confiable. Los Rollos del Mar Muerto, hallados en 1947, dan el texto hebreo de un número de libros del
Antiguo Testamento. Escritos entre 150 AC y el 70 DC, son mil años más viejos que cualquier manuscrito hebreo de la Biblia previamente conocido. Pero el texto es prácticamente idéntico. Muestra que tenemos un texto extraordinariamente confiable del Antiguo Testamento.

Y el Antiguo Testamento señala más allá de sí mismo a una salvación que todavía estaba en el futuro. Como Agustín vio claramente el Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo y el Antiguo se revela en el Nuevo. Y el centro del Nuevo Testamento es Jesús mismo, un judío del primer siglo que fue ejecutado bajo el gobernador romano Poncio Pilato.

Hay evidencia secular de Jesús. Dos famosos escritores romanos de ese periodo nos hablan de Él: Tácito en Los Anales 15.44 y Plinio el Joven en Cartas 10.96 También los escritos judíos de Josefo (especialmente Antigüedades 18.3.3 y El Misná. Estos textos atestiguan su historicidad, su nacimiento extraño, sus milagros, sus enseñanzas, sus discípulos, sus alegaciones mesiánicas, su muerte por crucifixión, su alegada resurrección y su promesa de advenimiento al final de la historia. También hay apoyo arqueológico de que había cristianos y de lo que éstos creían en el primer siglo DC, y también de la veracidad de las declaraciones cristianas en los Evangelios y en el libro de los Hechos.

Pero por supuesto la fuente principal de información disponible a nosotros acerca de Jesús está en el Nuevo Testamento. ¿Podemos confiar en él? Esto nos lleva a considerar tres puntos:

¿Podemos confiar en los documentos? ¿Tenemos el Nuevo Testamento como fue escrito, o el texto ha sido alterado a través del tiempo?

La respuesta es que el texto del Nuevo Testamento es tan seguro que nadie lo enmienda por temor a ser ridiculizado en corte. Tenemos tantos manuscritos del Nuevo Testamento, escritos tan cerca de los mismos eventos, que podemos estar seguros de tener el texto correcto en algún lugar de la tradición manuscrita –y las diferencias son menores. Ni una sola doctrina pende de alguna de estas diferencias. En verdad no hay ningún libro antiguo donde la tradición manuscrita sea tan primitiva y tan extendida como es el caso del Nuevo Testamento.

Como escribió la célebre arqueóloga bíblica Kathleen Kenyon, “El intervalo entre la fecha de la composición original y la primera evidencia existente viene a ser tan pequeño que resulta insignificante, y la última base para cualquier duda que las Escrituras hayan llegado hasta nosotros substancialmente como fueron escritas ahora ha sido descartada”.

¿Podemos confiar en el contenido de los Evangelios? Una cosa es tener un manuscrito confiable. Otra muy diferente es tener material confiable acerca de Jesús.
Otra vez aquí podemos estar muy seguros. Los Evangelios no son principalmente historia o biografía o enseñanza: ellos representan una nueva forma de literatura, “buenas nuevas acerca de Jesús”. Estas buenas nuevas fueron predicadas en todo el Imperio en los treinta años antes de Marcos, el primer evangelio que fue escrito. ¿No da ese intervalo oportunidad para la corrupción y la invención? No. El profesor C. H. Dodd, en uno de sus
libros acerca del Nuevo Testamento da más influencia en este siglo, La predicación apostólica y su desarrollo, ha mostrado que mucho del mismo patrón de predicar acerca de Jesús puede encontrarse en todas las porciones independientes del Nuevo Testamento que forman el testimonio de Jesús.

Algunos de los eventos escritos en los evangelios están abiertos para la verificación externa. En cada caso salen airosos. Pero hay dos pruebas que son particularmente de ayuda a los eruditos modernos. Una es la prueba del arameo. Cuando algo en los evangelios se puede traducir fácil del griego de nuevo al arameo que Jesús y sus discípulos usaron, resulta muy seguro. Y aun estos pasajes concuerdan con el material que no puede volverse a traducir fácilmente. Los orientales tenían memorias exactas y entendían bien.

El segundo criterio es el testimonio múltiple. Si algún evento o dicho es verificado por varias porciones de los evangelios, hay una presunción alta de exactitud. Y eso se aplica a reportes centrales como las enseñanzas principales de Jesús, el milagro de alimentar los cinco mil, su muerte y resurrección.

Aunque el asunto de la crítica del evangelio es complejo, vale decir que no hay libros en el mundo que hayan sido examinados tan minuciosamente como los evangelios por unos doscientos cincuenta años de crítica erudita, sin embargo, su autoridad permanece tan alta hoy como siempre.

Pero a lo que llegamos con esto: ¿Podemos confiar en la persona en quien se concentra la Biblia, Jesucristo? ¿Son ciertas las declaraciones acerca de su vida y enseñanza, su muerte y resurrección, su amor y reto? ¿Es alguien a quien no sólo admiramos sino que también
necesitamos? Muchos que declaran que no se puede confiar en la Biblia ignoran sus enseñanzas. Pero están muy seguros de que no desean dar el costoso paso de entregarse a Jesucristo de quien la Biblia habla. No es lo que no pueden creer en la Biblia el problema, como dijo una vez Huck Finn, ¡es lo que pueden creer! Eso es más que suficiente para enfrentarnos con una dificultad moral masiva. Si la Biblia es verdadera, ¿vamos a recibir su verdad?

 

 

1. Tomado de "Diez mitos sobre el cristianismo", de Michael Green y Gordon Carkner. Editorial Unilit, 1990. Licencia ""Attribution-Noncommercial 3.0 Unported" http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/