El hombre y la mujer en la comunidad cristiana (I) 1

Retiro de pastores, setiembre de 1983.

por Keith Bentson

 
 
El estudio que presento en estas páginas consiste en su mayor parte de extractos del libro "Man and Woman in Christ" (El hombre y la mujer en Cristo), de Stephen B. Clark. El autor es uno de los líderes de la comunidad cristiana (ecuménica) en Ann Arbor, Michigan, EE.UU. Es católico carismático y director de una publicación mensual "Pastoral Renewal" (Renovación Pastoral) e íntimo colega de Ralph Martin, Kevin Ranaghan, Don Basham, Larry Christenson, y de otros muchos líderes del movimiento de renovación. El libro, de casi 700 páginas, representa una obra muy seria sobre los roles del hombre y da la mujer, llevando como subtítulo "Un examen de la función del hombre y de la mujer, a la luz de las Escrituras y de las ciencias sociales". La parte que he considerado útil para nosotros en nuestra situación es la que tiene que ver con los roles creacionales de los dos sexos; la influencia de nuestra sociedad sobre la formación de nuestras vidas (aspectos positivos y negativos); y algunas consideraciones básicas y prácticas sobre cómo apuntar hacia la formación de la iglesia en pueblo/comunidad.

INTRODUCCIÓN:
Existen al menos tres factores que hacen al proceso de la restauración de la iglesia:

  1. La dinámica del Espíritu Santo

  2. La enseñanza de las verdades enunciadas par Cristo y los apóstoles, con su consecuente aplicación práctica;

  3. La estructuración de la vida social, tanto en la familia, coma en la iglesia, para así proveer un marco adecuado, dentro del cual se podrá expresar la plena voluntad de Dios aquí en la tierra.

Nuestro estudio versará sobre este tercer factor que hace a la restauración de la iglesia, y que complementa a los otros factores.
 

EL HOMBRE Y LA MUJER

A. Cinco pautas que surgen del orden creacional:
1. Dios expresó su gloria en el ser humano creándole como hombre y mujer, con una diferenciación entre los sexos, (Gén. 1:27).
2. El propósito explícito de la creación del varón era:
  • gobernar sobre los animales y aves (Gén. 1:26; 2:19);
  • trabajar y cuidar la tierra (Gén. 2:15);
  • ser uno con su mujer (Gén. 2:21-24);
  • procrear hijos y gobernar su casa (Gén. 1:28 y 3:esp. vs. 9,16).
3. El propósito de la mujer era:
  • ser uno con su marido (Gén. 2:18);
  • gobernar (Gén. 1:28; 1º Tim. 5:14);
  • procrear (Gén. 1:28).
4. Las funciones de uno y otro eran complementarias:

– el varón era la cabeza:

  • por haber sido creado primero (1º Tim. 2:13);
  • por haber sido encargado primero de gobernar;
  • por su físico y dotes naturales de autoridad.
- la mujer era subordinada:
  • por haber sido creada en segundo término;
  • por haber sido hecha del cuerpo del hombre;
  • por haber sido traída a él;
  • por su físico y dotes naturales (ayuda idónea).

NOTA: El término “subordinación” no es una cuestión de relación “mandato – obediencia”. Se refiere básicamente a la existencia de un orden, en oposición a desorden. Se puede dar órdenes a un subordinado y esperar de él la obediencia, pero también él puede subordinarse sin recibir órdenes mediante, por ejemplo, un acto de servicio, o por un espíritu de cooperación, o por seguir la enseñanza de otro, aunque éste esté lejos. El propósito de la subordinación es el de producir unidad y armonía. La relación entre el hombre y la mujer dentro del marco de la cabeza y la subordinación, se caracteriza por:

  • la unidad
  • el servicio mutuo
  • el amor recíproco
5. La creación de la mujer no obedeció solamente al fin de que el hombre no estuviera sólo, sino para que fuera formada toda una sociedad humana. Fue diseñada para funcionar como una sola persona: un varón unido a su mujer, hijos unidos a sus padres y así sucesivamente. De ahí se desprende el hecho da que el hombre es un ser sociable, de naturaleza gregaria.

1.Nota del editor: Este texto es uno de los clásicos que Keith Bentson compartía cada vez que sentaba el fundamente apostólico de la naturaleza de la iglesia y como la misma es edificada. Cuenta con unos cuantos años, y hay conceptos que pueden chocar con ciertos paradigmas de la sociedad contemporánea. Sin embargo, si se lee con cuidado se observará que plantea principios básicos fundamentales para la conformación de las familias y de una comunidad, de lo que él llamaba una iglesia "tipo pueblo".


Continúa en El hombre y la mujer en la comunidad cristiana (II)