El hombre y la mujer en la comunidad cristiana (II) 1

Retiro de pastores, setiembre de 1983.

por Keith Bentson

 
 

Viene de El hombre y la mujer en la comunidad cristiana (I)

B. Diferencias de personalidad y de aptitudes entre hombres y mujeres.
Toda sociedad reconoce diferencias entre los dos sexos. Obviamente las hay en la estructura anatómica, en la fuerza física, en la función sexual, y en el timbre de la voz. Además, popularmente se dice que la mujer es más afectiva, más emotiva, se interesa más en los niños, mientras la imagen más generalizada del hombre es que es más duro, más calculador, le cuesta más dominar sus impulsos sexuales, etc. 0 sea, existen diferencias no solamente físicas, sino en su psiquis, determinadas por su sexualidad. Lo que más nos interesa a nosotros ahora es que existen diferencias en su personalidad, en su modo a relacionarse socialmente y en sus aptitudes y disposición naturales. Algunos estudiosos alegan que existen, sobre todo, dos diferencias muy sutiles, pero muy fundamentales, entre el hombre y la mujer. Dichas diferencias no son de orden de dignidad o de valor, ni de orden intelectual y de habilidad, sino más bien de orden sico1ógico y de comportamiento social. Y aún estas diferencias no son absolutas, sino que son más bien una cuestión de tendencias y en la fuerza de las tendencias.
1. La primera diferencia fundamental entre los sexos – según algunos estudiosos – es conocido como "el patrón integración/diferenciación”. Se refiere a esa tendencia marcada en uno y otro de integrar en una unidad las cosas de la vida, o de señalar diferencias entre las partes, separándolas.

El autor Von Hildebrand dice: "... la diferencia en la estructura de la personalidad del varón y de la mujer es innegable. Si procuramos delinear estas características específicamente femeninas y masculinas, descubrimos que en la mujer existe una unidad de personalidad, ya que su corazón, intelecto y temperamento están mucho más entrelazados; mientras que en el hombre existe una capacidad definida de emanciparse por su intelecto de la esfera afectiva". (Man and Woman, 1965, pág.13).
Otra autora afirma lo mismo: "La especie femenina se caracteriza por una unidad que se observa en su personalidad sicosomática, y por el desarrollo armonioso de sus facultades. El varón se caracteriza por poder individualizar y perfeccionar ciertos rasgos de su personalidad y capacidades...". (Edith Stein, The Writings of Edith Stein, 1956, pág. 142).

Es decir, el hombre y la mujer difieren entre sí en la manera en que funcionan su mente y emociones, y hasta cómo consideran su cuerpo. La mente, las emociones y el cuerpo de la mujer se integran más en una unidad. Ella se ocupa de actividades, entra en relaciones y enfrenta decisiones más espontáneamente y como una persona más unificada y completa. En contraste, el hombre con más facilidad compartimentaliza sus emociones, su intelecto y su cuerpo, y hasta puede ignorar una y otra de estas facultades cuando así lo desee.
Este patrón integración/diferenciación explica lo que comúnmente se observa, que la mujer piensa, expresa sus emociones y se identifica con su cuerpo de manera diferente que el hombre.

Desmenucémoslo un poco más:
Las emociones. "Tanto el hombre como la mujer son emotivos, pero difieren en la naturaleza y cualidad de sus emociones, como en su expresión, con la profundidad y en e1 control de las mismas. Ella se involucra más en sus emociones, responde con todo su ser.
En cambio, los hombres saben distanciarse más de sus emociones y reacciones. Por ejemplo, difícilmente la mujer tolera el boxeo, porque lo relaciona con todas las otras esferas de la vida y lo juzga una barbaridad. El hombre, aún concediendo que el boxeo es una barbaridad, lo disfruta porque lo aísla del resto de la vida.

El intelecto. El hombre tiende a distanciarse de una situación, para luego discriminar, analizar, separar las partes. Él encasilla los diferentes componentes y hasta es capaz de ignorar algunos de ellos para atender mejor a uno en particular.
Mientras, para la mujer as más difícil emanciparse de una situación. Al contrario, se ubica con su totalidad, alma, mente y espíritu, en el centro de la situación y la juzga según le afecta en la totalidad de su ser. Toda área de su persona es afectada por una situación. Ella concurre a una situación ejerciendo la armonía de su unidad y así experimenta lo que en parte se llama la "intuición". Ella emplea la razón, pero no só1o la razón. Frente a una situación se sensibilizan todas sus facultades y así se le cristaliza su criterio. De ahí la mujer as más sensible a situaciones concretas, mientras el hombre tiende a ser más abstracto.

El cuerpo: La mujer considera su cuerpo más como una expresión de su personalidad, mientras que el hombre lo considera más como una herramienta que se emplea para lograr ciertos fines.
Sin duda, la postura da la mujer se ve fortalecida por la posibilidad y la realidad de la maternidad. Para el hombre, el acto sexual es más bien un acto aislado, momentáneo, mientras que la mujer lo asocia con la gravidez, el alumbramiento y la lactación, por no decir con los 20 años siguientes.

 

2. La segunda diferencia entre los sexos es la que tiene que ver con su respectivo comportamiento social. Lo miraremos desde tres ángulos:
a. La actividad del hombre y la de la mujer
Se observa que el hombre tiende a orientarse hacia la realización de metas definidas. Es más visionario y empresario. Según esta generalización, es más apto para proponerse metas de corto y de largo alcance. De ahí, se proyecta en su trabajo hacia la realización del mismo. Tiende a pensar que maneja cosas y no personas.
La mujer, en cambio, se inclina a ocuparse de las necesidades inmediatas de los seres que la rodean. Se orienta con más naturalidad hacia la tarea de cuidar y ayudar a las personas.

Dicho de otra forma, los hombres se orientan hacia metas que están fuera de una situación (con el fin de cambiarla), mientras las mujeres se dedican a metas internas (aliviar, acomodar, etc).

En los escritos de F.J.J. Buytendijk, encontramos estas palabras descriptivas de los dos sexos: "... la distinción y el contraste entre los dos sexos se revelan y pueden ser conocidos al distinguir dos actos: el acto de trabajar (es decir proyectarse, tomar iniciativa y ser emprendedor), y el de cuidar. El acto de trabajar procede de una decisión intencional en que la conciencia se dirige hacia una meta preestablecida: la meta es independiente del trabajo y se encuentra más allá del mismo. El carácter del trabajo, (de este tipo) es masculino. El brindar cuidados, que es femenino en su carácter, no procede por una línea recta; no se dirige hacia una meta a la que hay que llegar, pues el mismo acto de brindar cuidados posee en sí su propio valor". (Woman, A Contemporary View, 1968, pág. 140) (Observación de Clark: "En el marco de la vida diaria, la distinción entre 'trabajo' y 'brindar cuidados' no es absoluta. Buytendijk presenta un ideal, o un caso puro. Sin embargo, la distinción es válida, pues emplea esos términos para representar actitudes y orientaciones que contrastan entre sí".)

Podemos sintetizar esta diferencia entre los sexos de la siguiente manera:

b. Diferencias de comportamiento social en su relación con grupos:
b.1 Los hombres se relacionan con hombres de una manera diferente que las mujeres entre sí:
  • Las mujeres parecen preferir estar en grupos más pequeños (5 a 8);
  • los hombres tienden a juntarse en grupos de mayor número;
  • los hombres establecen con más facilidad entre si un orden jerárquico; los líderes son más fácilmente reconocidos por otros hombres, que se sujetan a ellos con más sencillez. (Los varones se llevan mejor entre sí que las mujeres);
  • los grupos de hombres aparentan ser más estables y manifiestan más lealtad que los grupos de mujeres;
  • parece que las mujeres prefieren la autoridad del varón más que la de otra mujer (a menos que ésta sea suficientemente mayor y más experimentada que las demás). Aún en grupos más pequeños, las mujeres resultan ser más leales si hay un hombre incluido en e1 grupo;
  • el hombre recibe más beneficio por su relación con sus pares que con una figura de autoridad; mientras que la mujer depende más de una figura de autoridad;
b.2 En la familia propia de uno, la mujer centra toda su lealtad en su familia; mientras que el hombre divide su lealtad entre la familia y su grupo de pares que está fuera de ella. A la mujer le cuesta entender porqué su marido puede estar contento estando fuera de la casa tanto tiempo.
c. En todas las sociedades y culturas se observan que los hombres y las mujeres desempeñan diferentes roles. Existen, al menos, cuatro normas universales (a pesar del hecho de que cada uno puede funcionar en el rol del otro).
c.1 Una división de tareas (no absoluta). El sociólogo Roy D'Andrade lo describe así: "Un estudio bien documentado revela que en toda cultura no só1o los hombres y las mujeres se ocupan de diferentes tareas, sino que los hombres tienden a realizar ciertas actividades peculiares a ellos, y las mujeres se ocupan de otras que también son propias y características de mujeres. Esta diferencia entre los dos se ve acentuada más cuando se refiere a tareas de índole económica y de subsistencia" (Sex Differences and Cultural Institutions, pág. 7,231).
Se reconoce, lógico, que de cultura en cultura, las tareas asignadas a los hombres y a las mujeres no son siempre iguales (aunque existe bastante coincidencia). Sin embargo, el hecho de que los hombres y las mujeres se ocupen de diferentes funciones es una verdad universal.
 
c.2 Desempeñan roles complementarios en las esferas domésticas y comunitarias. Los hombres llevan mayormente la responsabilidad de gobernar la comunidad pública, mientras las mujeres desarrollan la administración de la casa y el cuidado de los niños.
 
c.3

En todas las culturas existe alguna expresión de la subordinación de la mujer al hombre. La autora Sherry Ortner asevera: "Doy testimonio enfáticamente que en toda sociedad conocida, encontramos a las mujeres ocupando un lugar de subordinación al hombre. La búsqueda de una sociedad igualitaria y aún de una sociedad matriarcal, ha resultado ilusoria" (En Rosaldo y Lamphere, pág. 70).

La evidencia es que la mujer se desarrolla mejor cuando está relacionada con un hombre como punto de referencia. Ella tiende a subordinarse al hombre, sea el padre, marido, tío u otra figura de autoridad.
 

c.4 Universalmente existen siempre expresiones culturales que indican la diferencia entre los sexos, sean éstas por medio de la vestimenta, actos de cortesía, costumbres y prácticas varias, y por el desarrollo de la personalidad masculina/femenina.
 
Consecuencias sufridas cuando los roles de unos y otros son confundidos y debilitados (juzgando según nuestra cultura occidental):
  • La mujer, distraída de su ocupación en el seno de la familia, da lugar a que ésta vaya perdiendo su unidad;
  • el hombre deja de asumir su responsabilidad por la conducción global de la familia. Mancomunado en la misma causa y lucha con su esposa tiende a relacionarse a ella más como compañera sexual que como compañera de vida;
  • con la mujer ocupada cada vez más de actividades ajenas a la casa, y con la disminución de la responsabilidad del hombre, la familia pierde cada vez más su orden y estabilidad como grupo unido;
  • de este modo, la mujer sólo puede aspirar a ser cada vez más como el hombre, a ello se debe que llegue hasta querer competir con él;
  • el hombre, quien resiste adoptar el rol de la mujer, sin embargo, comienza a perder su característica masculina en lo que se refiere a las emociones masculinas y en su habilidad para relacionarse con otros hombres.

RESUMEN: El propósito que nos inspira en estos estudios es el deseo de adquirir nociones suficientes como para ir visualizando cómo debemos estructurar la vida de las comunidades en la forma más consonante con la naturalaza del ser humano, tanto en su dimensión individual como colectiva y social. Ya hemos considerado a grandes rasgos al hombre y a la mujer según su propio género. Nos toca ahora echar un vistazo a su ámbito social, para poder llegar a discernir otros ingredientes que hacen a la vida humana, y por ende, a la vida cristiana. Después, esperamos estar en mejores condiciones para sugerir y proyectar ciertas actividades, trabajos y ministerios que enriquecerán la vida de las comunidades cristianas.

Preguntas.
Según  lo expuesto en este texto sobre el  hombre y la mujer en la Comunidad Cristiana:

  • ¿Te es  útil para conocer más a cada género?
  • ¿Tienes algo que agregar o actualizar pensando que fue presentado hace 31 años?
  • ¿Crees que es bueno dialogar este y otros temas en charlas abiertas en la iglesia?

1.Nota del editor: Este texto es uno de los clásicos que Keith Bentson compartía cada vez que sentaba el fundamente apostólico de la naturaleza de la iglesia y como la misma es edificada. Cuenta con unos cuantos años, y hay conceptos que pueden chocar con ciertos paradigmas de la sociedad contemporánea. Sin embargo, si se lee con cuidado se observará que plantea principios básicos fundamentales para la conformación de las familias y de una comunidad, de lo que él llamaba una iglesia "tipo pueblo".